viernes, 15 de mayo de 2009

Vergüenza

Es lo que siento ante el intento del gobierno del PSOE de anular una candidatura electoral porque "aunque Batasuna no la ha promovido ni participa en ella, la ve con simpatía y podría pedir el voto en los últimos días de campaña" (perdonad que no encuentre el enlace, pero recuerdo perfectamente estas terribles palabras). ¿Cuál será la prueba de cargo? ¿Quizás esta encuesta del ABC?

Soy consciente de lo limitado de nuestra democracia, condicionada por una ley electoral injusta, el bipartidismo mediático, la falta de cauces directos de participación ciudadana y la pervivencia de la institución monárquica. Esta penuria democrática es mayor desde la ilegalización de Batasuna, -un partido con más de 100.000 votantes- sentenciada por el Tribunal Supremo, a instancias del Ministerio del Interior y de la Fiscalía General del Estado, haciendo uso de la Ley de Partidos Políticos.

Ahora la infamia va más lejos, pues se pretende anular una candidatura con pruebas tales como que uno de sus componentes avaló una lista abertzale o que otro publica regularmente en Gara. Si eso no basta, como recuerda L. en "La tinta de los escolares", siempre queda la opción de "construir las imputaciones", emulando al ex ministro de Justicia y hoy cabeza de lista del PSOE en las elecciones europeas, Juan Fernando López Aguilar.

Como bien ha dicho Juan, la vulneración del derecho de sufragio pasivo de los candidatos de Iniciativa Internacionalista (a quienes yo no votaría jamás de los jamases) puede ser el "penúltimo peldaño". ¿Seremos nosotros los siguientes?

1 comentario:

Jesús Pinto dijo...

Exacto. Como en la manida cita de Bertolt Brecht, cuando nosotros seamos los incómodos la sociedad estará tan anestesiada que ya no habrá nadie que levante un dedo. Al tiempo.