viernes, 12 de junio de 2009

Apuntes post-electorales

Después de haber invitado a la reflexión sobre los resultados electorales de IU y de EUPV, me siento obligado a hacer mis primeras aportaciones a la misma.

Los datos:

- IU ha conseguido un 3'7% de los votos, menos que en las europeas de 2004 (4'15%) pero casi lo mismo que en las generales de 2008 (3’8%).

- EUPV ha seguido la misma pauta, obteniendo un 2'8% de los votos, bajando medio punto respecto a las anteriores europeas de hace cinco años (3'3%) pero repuntando una décima sobre el resultado de las últimas generales (2’7%).

- Existe un patrón general (con sus excepciones) que refleja un empeoramiento de los resultados en las ciudades grandes y medias (donde tradicionalmente conseguíamos mayores apoyos) y una cierta mejoría en núcleos de población menores (donde partimos de más abajo). Esto puede comprobarse tanto en el País Valenciano (donde bajamos en las 15 ciudades más pobladas) como en otros territorios como Andalucía o Catalunya.

Las valoraciones:

- No podemos estar contentos con un apoyo tan menguado para un proyecto que pretende ser de mayorías. Queda muy lejos el otrora vergonzante 5% que marca las posibilidades de obtener grupo parlamentario propio en el Congreso y de mantener nuestra presencia institucional en las Cortes Valencianas.

- Sin embargo, todos hemos sentido alivio. Por primera vez en muchos años, hemos superado las expectativas de representación institucional que nos daban bastantes encuestas, entre ellas la del CIS, al conseguir mantener el segundo eurodiputado. Por primera vez en muchos años, no hemos retrocedido electoralmente respecto a los comicios inmediatamente anteriores. Por primera vez en muchos años, el resultado electoral no genera automáticamente una crisis interna que nos divide y paraliza durante meses. Por el contrario, entre la militancia activa de IU y de EUPV se percibe unidad, cohesión interna y ganas de trabajar con Cayo Lara y Marga Sanz como referentes indiscutidos.

- En el País Valenciano seguimos vivos. En la UVI pero no en el cementerio, como presagiaban tantos políticos y periodistas de medio pelo hace sólo año y medio. Después de sufrir una escisión que ha usurpado nuestra representación parlamentaria y una brutal campaña de desprestigio mediático, mantenemos la misma tendencia de voto que en el resto del estado y seguimos siendo la tercera fuerza política y, con claridad, la única alternativa al bipartidismo por la izquierda. Nos quedan dos años de trabajo duro para afrontar con condiciones el reto del 2011.

Mis intuiciones:

- Parece haber coincidencia en que, en esta ocasión, el voto útil no ha funcionado tanto. Lo que quiere decir que si mañana hubiera elecciones generales (o autonómicas), en un contexto de bipolarización partidista y riesgo cierto de victoria del PP, volveríamos a sufrirlo y por tanto nuestro resultado sería mucho peor.

- Por lo que percibo en mi entorno, una parte del electorado que hemos perdido en estas elecciones se debe a la baja participación. Hay varias razones para explicar esta abstención diferencial: la capacidad de movilización electoral de la derecha frente a las dificultades endémicas de la izquierda para hacer lo mismo; la posición crítica de nuestros potenciales votantes hacia las instituciones europeas (“para qué voy a votar si esta Europa no es democrática”); nuestra incapacidad para generar ilusión entre el electorado de izquierdas; el ninguneo de los medios tanto a IU como al propio debate europeo…

- Sin embargo, creo que hemos ganado nuevos votantes -no sé cuántos-, gracias al acierto de desarrollar una campaña seria. Alguna gente debe haber encontrado en nosotros el contrapunto a la “lucha tabernaria” protagonizada por PP y PSOE. Hay que fidelizar a estos votantes, que no se arrepientan ni avergüencen de habernos apoyado.

- No creo que la caída de votos en las ciudades se deba principalmente al buen o mal trabajo de los colectivos de militantes. Hay ejemplos para bien y para mal, y sin embargo la tendencia es general. Más bien creo que tiene que ver con las mayores dificultades para visibilizar nuestro trabajo político, ante el ninguneo creciente al que nos someten los medios de comunicación. En los pueblos es más fácil suplir esto con trabajo militante (reparto de boletines casa por casa) y la cercanía personal es determinante. En las ciudades apenas llegamos a interactuar directamente con un porcentaje ínfimo de la población, probablemente ya posicionado a nuestro favor (o en nuestra contra).

Los retos para el futuro:

- Tenemos que asumir la realidad. Ya no estamos en los 70, así que los discursos grandilocuentes sobre “la sociedad que espera una fuerza política que dé respuesta a sus aspiraciones de transformación social” están de más. Somos minoría social y electoral (600.000 votantes son ahora mismo nuestra base real), y los vientos de la historia (a pesar de la crisis) soplan en nuestra contra. Así que preparémonos para un trabajo de resistencia históricamente necesario, y olvidemos por ahora los sueños de “sorpasso” y las ambiciones de “gobierno plural”.

- Hemos de seguir haciendo el mejor trabajo institucional y mediático posible para que el electorado de izquierdas nos siga viendo como su referencia política, pero la prioridad debe ser construir una red de colectivos locales y comarcales que nos permitan resistir futuros avatares electorales. Es lo que, en el País Valenciano, podríamos llamar el “modelo Polinyà”: una militancia activa, en la que se combinan tradición histórica y renovación generacional, comprometida con su pueblo pero implicada también con su organización, con discursos y prácticas coherentes de izquierdas.

- Hemos de llevar a cabo nuestra refundación, entendida como el encuentro (reencuentro en muchos casos) con la gente de izquierdas que actualmente no está organizada en IU. Pero la izquierda que buscamos no está ni en los micropartidos ni en las opciones exclusivamente nacionalistas con las que no compartimos ni cultura ni programa político. Hay que asumir que una parte de la gente que perdimos en el transcurso de nuestra agitada historia ya no está siquiera en la izquierda, y que la mayoría se ha quedado en casa, desmovilizada, desencantada o incluso asqueada de lo que ha visto, oído y leído de nosotros en el pasado. Hay que recuperarlos, y al mismo tiempo conectar con otra gente nueva, más joven, que probablemente no se posiciona tanto por adscripción ideológica como por cercanía política. Activistas con los que encontrarnos en las luchas, ciudadanos y ciudadanas que quieren ser escuchados y representados.

Para todo ello, mantengamos la unidad y la cohesión basada en un funcionamiento democrático, respetémonos y querámonos porque estamos todos en el mismo barco, y empecemos desde ya el camino de la renovación y refundación de Izquierda Unida.

5 comentarios:

Iñaki dijo...

Me parece una gran entrada con la que estoy casi en total acuerdo.
Me gustaría resaltar el mérito de Cayo Lara en el buen clima interno que se vive en IU. Pero no seríamos leales con nosotros mismos si no reconociésemos que la "hipotética" oposición interna a Cayo se está comportanto como a muchos nos hubiese gustado que se hubiera comportado en su día la nefasta oposición frutera (que no del PCE en general!) a Gaspar... Que dure este clima!

Salut!

Esther L. Barceló dijo...

Muy de acuerdo. :)

Basseta dijo...

Buen resumen.

danilefreak dijo...

Hola Compañero!

Estando de acuerdo en el alivio que hemos sentido porque la caída continua se suaviza y retiene, tengo que señalar un factor que creo no podemos obviar: UPyD.

Me sorprende que obvíes totalmente en tu acertado análisis el ascenso de UPyD. En la provincia de Alicante prácticamente nos ha empatado. En Alicante capital nos ha superado. Creo que este ascenso explica nuestro bajón de votos en ciudades.

Creo que siempre hemos partido, y yo el primero, de análisis simplistas sobre el origen de los votantes de esta formación. "le quitarán votos al pp", "nos vendrán bien", "son un electorado al que de todas formas no podemos llegar"... Creo que si bien algo de razón tienen estas primeras impresiones, ahora se quedan insuficientes.

UPyD, en el caso de Alicante, ha pescado en nuestros caladeros. Votantes nuestros tradicionales, más partidarios por voluntad de romper el bipartidismo que por afinidad ideólogica, han preferido votar a UPyD. Hablo de gente de 25-35 años, que los veías a pie de urna si eras interventor (era fácil fijarse porque jóvenes iban pocos a votar) y gente de mi ámbito de esa franja de edad que me han confesado que han votado, esta vez, a UPyD. Con algunos de los que he hablado, explican que lo han hecho por afinidad con el supuesto no-nacionalimso que cacarea UPyD. Nosotros sabemos y tenemos claro que UPyD es nacionalista centralista, pero está consiguiendo que en el electorado cale la idea de que son no-nacionalistas. Y resulta que tenían razón, que había mercado para esa oferta electoral. Ellos han movilizado abstencionistas y nosotros no.

Yo propongo hacer un análisis serio de por qué esta fuerza está arraigando en Alicante, ya que son un auténtico peligro de cara a que saquemos un concejal-bisagra en las próximas municipales, más si se confirma que se les une el infame valdés, que se alzó como cuarta fuerza política de la ciudad con su Vecinos por Alicante y que nos arañó un buen pedazo de electorado tradicional del movimiento vecinal, siendo un factor en que nos quedáramos a las puertas de lograr el concejal-bisagra.

No quiero ser alarmista, ni extrapolar casos excepcionales como si fueran norma. Por eso mismo pido un análisis serio de lo que significa este ascenso de UPyD, ya que, reconozcámoslo, no lo estamos haciendo. Para ello, recojamos datos en esta dirección. En el caso de Alicante, Vega Baja y otros puntos del País Valencià en donde el nacionalismo de EU es un lastre para llegar al electorado no militante, las respuestas pueden dar miedo. Pero no tengo miedo a las respuestas, sino a quedarme sin preguntas.

En este sentido, me gustaría organizar un día de charla con votantes nuestros que se han pasado a UPyD (existen, yo conozco a algunos, no tengo datos para saber si son casos aislados, pero me preocupan). Escuchémosles y aprendamos que está pasando.

Tengo muchas ganas de trabajar por las municipales de 2011 y, ahora mismo, mucha energía. Voy a preparar artículos para ágora contando mis ideas y sugerencias para que se debatan y se amplien.

¡¡A por ellos, EU !!

Ignacio Blanco dijo...

@ Iñaki: Creo que en el pasado inmediato de IU se juntaron el hambre con las ganas de comer. Yo te podría hablar largo y tendido del comportamiento sectario e irresponsable de un coordinador (Gaspar) al que apoyé en dos asambleas, pero creo que es mejor pasar página y hacer que dure el nuevo clima de unidad y compañerismo. A ver si entre todos lo conseguimos. Salut!

@Dani: Hola compa: Efectivamente, hay muchas cosas que me he dejado en el análisis, por eso lo he titulado tan sólo "apuntes". No he hablado de UPyD pero tampoco del resto de partidos: PP, PSOE, Bloc... De todos modos, lo que tú has escrito sobre UPyD es lo mismo que yo pienso: han movilizado abstencionistas y se han llevado una parte (pequeña pero para nosotros importante) de nuestro electorado no ideológico. Yo también conozco alguna gente que nos votaba simplemente por ser la alternativa "ética" al PP y al PSOE, y que ahora lo pueden haber hecho a UPyD. Otra cosa de la que deberíamos tomar nota es de sus actos en plena calle, no como nosotros que seguimos encerrándonos con militantes en un ejercicio frustrante e improductivo de endogamia. Hay que salir sin miedo a hablar con la gente.