domingo, 22 de marzo de 2009

Por un simple ejercicio de coherencia

Vuelvo con las pilas recargadas después de una semana de merecidas vacaciones en el valle del Jerte (Extremadura), esplendoroso con los cerezos en flor y las cascadas rebosantes de agua del deshielo. He desconectado casi del todo de casi todo: apenas una fugaz –aunque desesperantemente lenta- conexión matutina o nocturna a internet para comprobar que el mundo seguía igual: el capitalismo en crisis pero los capitalistas intentando cobrar multimillonarias primas; el gobierno desconcertado lanzando cortinas de humo como la retirada “interruptus” de tropas en Kosovo –y cuarta y mitad más para Afganistán, que no se enfade mucho Obama-; los trajes de Camps, bien gracias; y los medios de comunicación desatados en su voracidad de morbo y tragedia, sea con la chica sevillana o con el monstruo austríaco.

Pero la noticia más dolorosamente destacada para quienes militamos en la izquierda política –alternativa, transformadora o como queramos calificarla, pero la izquierda al fin y al cabo- ha sido la brutal represión de los estudiantes anti-Bolonia –y de otros que pasaban por allí, periodistas o simples transeúntes- por parte de la policía autonómica catalana dirigida en última y superior instancia por el conseller de Interior y presidente de Iniciativa per Catalunya-Verds, Joan Saura.

Otros muchos compañeros han escrito sus comentarios y mostrado vídeos con imágenes espeluznantes de la fechoría policial. Antes incluso de verlas, e intentando mantener la cabeza fría pese a los sobrados motivos que desde el País Valenciano tenemos para abominar de las prácticas de ICV, me propongo reflexionar sobre la situación producida: ¿es responsabilidad directa del conseller? ¿podía haberla evitado? Si no es así, ¿qué sentido tiene estar en el gobierno?

Recuerdo una conversación con el ex fiscal Jiménez Villarejo, con motivo de su participación en unas jornadas sobre la memoria histórica organizadas por EUPV en Valencia, en la que salió a relucir la asunción por parte de ICV-EUiA, en la persona de Saura, de la conselleria de Interior en la entonces reciente configuración del segundo gobierno tripartito catalán. Yo manifestaba la típica y tópica desconfianza respecto a la posibilidad de armonizar desde ese departamento una práctica acorde con nuestro dicurso alternativo. Siempre he creído que hay ámbitos competenciales que es mejor no tocar -seguridad, inmigración, defensa…- porque, por muy cortos que nos quedemos, siempre nos habremos pasado en la lógica represiva innata dentro del actual sistema político-social. Por el contrario, Villarejo se manifestaba optimista afirmando que era una gran oportunidad de demostrar que se podían hacer las cosas de otra manera.

Por lo visto, no ha sido así.

¿Qué hacer ahora? Por lo pronto, y más allá de compartir las lógicas reacciones de militantes de Izquierda Unida contra el acuerdo electoral con ICV para las europeas, sólo veo una salida para quien representa en el gobierno catalán a ICV-EUiA (sí, Saura también se debe a los votantes de IU en Catalunya): cesar al Director General de la Policía Autonómica o dimitir él mismo.

Tengo la absoluta convicción personal que si estos hechos se hubiesen producido con otro gobierno –de CiU, pongamos por caso-, desde Iniciativa per Catalunya se hubiera exigido la asunción de responsabilidades políticas al más alto nivel, y no valdrían otro tipo de medidas contemporizadoras, investigación interna incluida. Por lo tanto, comoquiera que una de las señas de identidad de la izquierda política –con el apellido que queramos ponerle- debe ser la equivalencia entre el dicurso y la práctica, entre lo que se dice y lo que se hace, Saura ya debería haber presentado el cese o su propia dimisión. No haberlo hecho le invalida como nuestro referente en un gobierno que ya nos ha hecho enrojecer más de una vez en el pasado.

Si yo fuera de Iniciativa per Catalunya pediría la revocación de Saura como presidente de mi partido. Como soy de Izquierda Unida, exijo su dimisión como conseller de Interior en representación de la coalición ICV-EUiA.

Por un simple ejercicio de coherencia.

No hay comentarios: