Siguiendo con las sugerencias lectoras, en esta magnífica página web he encontrado un texto que hace días recomendé a mi amigo Xavi Ginés. Se trata del prólogo de Manuel Vázquez Montalbán a "Lenin: una biografía", de Robert Service. Las ocho páginas del gran Manolo -ya sabéis la predilección que siento por él- valen mucho más que las seiscientas de una biografía excesivamente centrada en las miserias de la vida personal del revolucionario ruso. Como muestra, aquí van estos dos párrafos:
Hay que grabar en la mejor piedra de nuestra memoria que la Revolución de Octubre empezó prometiendo el rescate de todas las libertades y acabó desconfiando del uso social de ellas, con el pretexto de que debían limitarse debido a las condiciones especiales de un tiempo de guerras civiles, condiciones especiales que luego fueron institucionalizadas para siempre debido a que la URSS estaba en permanente lucha de clases mundial contra el enemigo exterior, el capitalismo, y contra el enemigo interior, los restos de ideología pequeñoburguesa o los excesos del maximalismo revolucionario, la una y el otro enemigos coligados de la verdad única revolucionaria.
Cualquier nivel progresivo de justicia e igualdad se ha conseguido mediante luchas sociales e individuales terribles, en las que los propietarios del caballo, la casa y la pistola sólo han cedido parte de sus privilegios por la fuerza o por el poder disuasorio de la amenaza. El poder reaccionario ha cambiado violencia represiva por diálogo cuando no ha tenido más remedio que dialogar porque no estaba seguro de la victoria mediante la violencia. No es una propuesta de conducta. Es una constatación.